jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Cómo etiquetamos un tomate?

 
 

Enviado por pedromates a través de Google Reader:

 
 

vía Amazings.es de Jose Miguel Mulet el 15/12/11

Hace poco una genial entrada de Scientia sobre el etiquetaje de alimentos y su relación con la quimiofobia suscitó un apasionante debate. Por un lado queda claro que etiquetar como natural, libre de conservantes y colorantes realmente no quiere decir nada ni significa que sea mejor, a pesar que a muchos consumidores les reconforta encontrar esos términos en las etiquetas.

Tomates canarios y tomates kumato

También está el legítimo derecho de los consumidores a informarse y a saber lo que comen, por eso muchos exigen que se les informe si lleva algún aditivo o colorante, si se ha hecho con algún transgénico etc… asumiendo que estos compuestos por el simple hecho de ser artificiales (o no) pueden ser más tóxicos.

Si tenemos preocupación por nuestra salud, la normativa no puede basarse en términos como "natural" o "artificial", ya que las propiedades de cualquier compuesto dependen de su composición, no de su origen.

Una normativa en términos de natural-artificial daría lugar a suponer unas propiedades que el producto no tiene. El calcio solo es calcio, venga de una mina o de la leche, por mucho que algunos fabricantes de yogurt se empeñen en diferenciarlos. Si no tuviéramos que especificar aditivos "naturales" podríamos poner boñiga de vaca o veneno de serpiente en la comida. Siendo consecuentes lo más normal sería exigir que si cualquier alimento que se venda tiene algún compuesto que ha demostrado ser cancerígeno o tóxico, esta circunstancia venga claramente definida en la etiqueta.

Pero volvamos a los tomates…

Un tomate no es un producto por sí mismo, sino que esta formado por células, que tienen, como todas las células, agua (mucha), proteínas, grasas, azúcares, ARN, ADN… hasta tiene genes en su composición. Si miramos más en detalle veremos que además de las moléculas fundamentales existen otras llamadas metabolitos, que es todo el conjunto de moléculas intermediarias de todas las reacciones químicas que tienen lugar en el interior de un organismo (eso que llamamos metabolismo).

Hay metabolitos muy frecuentes y que están presentes en casi todos los organismos, que son productos del metabolismo primario. Luego están los que son específicos de cada especie, o incluso de cada subespecie. Estos vienen del llamado metabolismo secundario. Estos metabolitos secundarios  son responsables que un melocotón de secano este más bueno que uno de regadío o que un tomate madurado en la mata esté más sabroso que si lo maduramos en cámara.

Existe una disciplina de la bioquímica llamada metabolómica que se dedica a descifrar toda la riqueza química de los sistemas biológicos. De hecho en el instituto donde trabajo hay un grupo, dirigido por Antoni Granell, que estudia la metabolómica del tomate. Por ejemplo, podemos coger un tomate cherry, meterlo en un tubo de vidrio cerrado y dejar que exhale su aroma. Luego inyectamos este olor de tomate en un cromatógrafo de gases y lo que encontramos es esto:

Compuestos obtenidos de la fracción volátil del tomate | (cortesía de A. Granell).

Parece complicada, pero la realidad todavía es peor, puesto que hay más de 200 compuestos que todavía no han podido ser identificados. De hecho si consiguiéramos descifrarlos todos y fuéramos capaces de mezclarlos en las mismas proporciones, el resultado final olería a tomate. Vamos al detalle. La mayoría de estos compuestos están catalogados como peligrosos (el etanol emborracha, la acetona es tóxica, y así con la mayoría), muchos también son cancerígenos. Si somos consecuentes y queremos que la etiqueta de un producto nos alerte de los posibles riesgos, o si contiene un compuesto cancerígeno o tóxico, un solo tomate debería ir con un prospecto similar a una doble página del Heraldo de Aragón…

¿Deberíamos asustarnos cuando comemos un tomate? Ni mucho menos. La dosis hace el veneno, beberse una botella de cualquiera de estos compuestos puede ser mortal, pero en las proporciones y cantidades (ínfimas) que están en el tomate solo aportan algo al sabor. Y esto que digo de los compuestos naturales del tomate pasa con la mayoría de los aditivos y compuestos que sirven para conservar la comida, por lo tanto, no nos asustemos y olvidemos la quimiofobia. La comida de los supermercados es segura… si no, no aumentaría la esperanza de vida.


 
 

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viernes, 9 de diciembre de 2011

Adolescentes machistas... y periodistas crédulos

 
 

Enviado por pedromates a través de Google Reader:

 
 

vía Malaprensa de Josu el 30/11/11

Habrán oído o leído ustedes estos días en los medios la noticia sobre un estudio divulgado por la Federación de Mujeres Progresistas, que revela que entre los jóvenes españoles siguen imperando ideas estereotipadas sobre las relaciones entre los sexos, como que los chicos deben proteger a su novia, o que ellas deben intentar complacerle. Yo lo oí por la radio, creo, y no me había fijado mucho más en él. Lo pueden encontrar en La Razón, Abc, Elmundo.es, Publico.es...

Pero me escribe Toño (gracias) para advertirme de que ha estado curioseando y ha descubierto que el estudio que lo sustenta está hecho en sólo dos institutos, de Burgos y de Madrid. En el primero parece que se han hecho unas 800 entrevistas, y en el de Madrid, sobre todo sudamericana, se han hecho el resto.

¿Dos institutos representan a "los jóvenes españoles"? Yo diría que no. Nada se dice en el informe de resultados (más bien un resumen para la prensa) de las características socio-económicas de los centros, más allá de la pista indirecta que dan la presencia de inmigrantes (10% en el de Burgos, 40% en el de Madrid).

Tampoco se nos informa del cuestionario, pero da toda la impresión que, por ejemplo, se ha preguntado si las chicas deben complacer a sus novios, pero no lo contrario, con lo cual, lógicamente, no podemos saber la diferencia entre ambas opiniones, que sería la relevante para detectar pensamientos machistas.

Más interesante aún, aunque la prensa ha destacado la supervivencia de las ideas machistas sobre las relaciones de parjea, el informe es más matizado, y dice:
Parece que se experimenta cada vez más rechazo hacia situaciones o ideas que supongan una sumisión o poder evidente sobre las chicas, como controlar la ropa que se lleve o asumir la autoridad del cabeza de familia, así como también rechazo al hecho de tener que renunciar alas amistades o a una propia realización vital por amor.   
No obstante, su posicionamiento respecto a otras afirmaciones nos indica que, entre las parejas jóvenes se siguen reproduciendo relaciones desiguales. Estas afirmaciones, que describen situaciones más sutiles, pero no por ello menos peligrosas, en  tanto en cuanto son la antesala de un posible maltrato, se refieren a cuestiones como el rol de los chicos y las chicas en la pareja  o los celos: más del 40% de los jóvenes encuestados sigue pensando que el chico debe proteger a su chica, así como no rechazan frontalmente mirar el móvil de la pareja, que los celos sean lo "normal" en una relación o la obligación de que la chica deba complacer a su novio, punto especialmente preocupante: sólo el 21% de las/os entrevistados, está totalmente en desacuerdo con esta afirmación, estando en mayor medida que las chicas de acuerdo o algo de acuerdo con esta afirmación. 

Es decir, de las varias frases ofrecidas a los adolescentes que pueden ser indicio de una concepción machista de la pareja, en la mayor parte de los casos se mostraron en desacuerdo, con dos excepciones principales (la protección del chico sobre la chica, y la idea de que ella debe "complacerle").

Los gráficos del informe (horrorosos, por otra parte), parece dejar ver en efecto eso mismo. Son estos:






Como no tenemos los textos de las preguntas, no sabemos exactamente lo que se preguntó, pero viendo entre el texto del informe y los enunciados, bastante elípticos, podemos deducir que se presentaron nueve frases, y que solamente en tres de ellas una mayoría de los encuestados optaron por las respuestas "machistas" (incluyendo los que dijeron estar totalmente de acuerdo, bastante de acuerdo o algo de acuerdo). La mayoría más amplia (más del 80%) la tiene la idea de que el chico debe proteger a la chica, seguida por la de la normalidad de los celos (en torno al 60%) y la de que la chica debe complacer al novio (menos del 50% en Madrid, más bien el 60% en Burgos). Todas las demás frases tienen menos del 50% a favor de las perspectivas machistas (en una de las frases el machismo se expresaría con el desacuerdo, no con el acuerdo).

Naturalmente, las noticias han insistido en las malas noticias. E incluso las han exagerado, porque tanto en el texto de Público, como en los titulares de Abc.es, Larazon.es y Elmundo.es se destaca que el 80% de los jóvenes piensan que las chicas deben complacer a sus novios. Pero no es eso lo que dicen los gráficos. ¿De dónde ha salido el 80% a favor? Supongo que de la frase, citada más arriba: "sólo el 21% de las/os entrevistados, está totalmente en desacuerdo con esta afirmación". Sí, pero otro  25-30% aproximadamente (según el lugar), está "algo en desacuerdo" o "bastante en desacuerdo".

El titular no lo han inventado ellos, claro, sino que viene directamente en la nota de prensa de la Federación de Mujeres Progresistas.

En resumen: titular falso, información incompleta, estudio sesgado, muestra no representativa... Y noticia en todos los medios, que siguen picando, pobrecillos, en todas las trampas que les tienden.

 
 

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La policía también exagera

 
 

Enviado por pedromates a través de Google Reader:

 
 

vía Malaprensa de Josu el 1/12/11

Ayer recibí una multitud de mensajes hablándome de una misma noticia, según la cual la policía había detenido a un ladrón de carritos de supermercado, al que acusa de haber robado 3.000 carros en el último año, y que apareció en múltiples medios (Elpais.com, Abc.es, Informacion.es, Elmundo.es, entre otros) .

La historia tiene su interés, entre otras cosas, por el procedimiento utilizado para encontrar al ladrón (que, por otro lado, no sé si es buena idea difundir): en vista de la frecuencia de los robos, la policía puso unos localizadores GPS en los carritos de varias tiendas, y cuando uno de ellos fue robado, encontró al ladrón, con dos carros cargados en una furgoneta y luego descubrió también la chatarrería donde llevaba los carros (donde había 29 más).

Pero lo que llamó la atención de mis corresponsales fue la estimación de los beneficios obtenidos por el ladrón: 290.000 euros. A 97 euros el carro, que a todos ellos les parecía mucho para un carro vendido como chatarra. Uno de los lectores que me escribió, que se ha molestado un poco más en hacer las cuentas, me da esta estimación:
Un carro de la compra pesa alrededor de 30 kilos de los cuales unos 25 son cinc que está ahora mismo a unos 1600 €/tn, es decir, que la materia prima de cada carro son unos 40€ por lo que tendrá un valor máximo como chatarra en el mercado de unos 25 euros por lo que:
25€ x 3.000 carros = 75.000 € de ganancia máxima.
Es probable que 290.000 sea el valor de 3.000 carros nuevos, la pérdida, no la ganancia como dice la noticia.
Y en efecto, por ahí puede andar la cosa, porque en una búsqueda rápida online de precios de carros nuevos he encontrado precios entre 100 y 170 euros. [Actualización: algunos medios como el propio Elpais.com, en una versión posterior, y Publico.es sí hablan de 290.000 euros como valor de lo robado, y no como beneficio del ladrón].

En fin, es una cosa de poca monta, que ha aparecido sobre todo en medios digitales (e imagino que se habrá comentado en muchas radios, es la típica noticia "jugosa") pero que nos recuerda algo que los periodistas deberían tener presente: la policía también miente, manipula, o cuando menos exagera al contar sus éxitos. Y una forma clásica de hacerlo es la de hinchar la importancia de los delitos que atribuye a los delincuentes detenidos. Desde los 2.400 millones de euros del señor Roca, que luego eran 120 millones; pasando por los millones de archivos de los pedófilos; siguiendo con los beneficios de páginas web cerradas; y terminando por el famoso kilo de CDs que daba más beneficios que el kilo de hachís.

Como todas las fuentes interesadas, lo que cuentan hay que someterlo a escrutinio. A veces puede ser difícil. Pero en un caso como este era obvio.

 
 

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